Ambos equipos llegaron a San José para iniciar la semana previa al juego por el título
A siete días de disputar la edición 60 del Super Bowl, los New England Patriots y los Seattle Seahawks ya se encuentran en California, aunque fuera de la sede principal de los eventos programados en San Francisco.
Ambas escuadras arribaron al aeropuerto de San José, ubicado a unos 77 kilómetros de la ciudad anfitriona del juego por el campeonato de la NFL, con el objetivo de concentrarse lejos del bullicio que rodea al Super Bowl.
Los Patriots fueron los primeros en aterrizar. Drake Maye descendió del avión propiedad de Robert Kraft, el cual presume en su fuselaje trasero los seis trofeos Vince Lombardi obtenidos durante la era de Tom Brady. La mayoría de los jugadores vestía el uniforme deportivo del equipo, salvo algunas excepciones, entre ellas el entrenador en jefe Mike Vrabel, quien apareció con saco azul y una actitud relajada.
Quien acaparó la atención fue el receptor abierto Stefon Diggs. A sus 32 años, el número 8 disputará por primera vez un Super Bowl y lo hizo notar desde su llegada, al lucir una llamativa chamarra y botas de peluche. “Es momento de trabajar”, expresó el veterano pasador al tocar suelo californiano.
Más tarde fue el turno de los Seahawks, campeones de la Conferencia Nacional, quienes aterrizaron aproximadamente hora y media después del conjunto de New England. El equipo llegó procedente de Seattle tras una emotiva despedida por parte de su afición.
Encabezados por su entrenador Mike Macdonald, los jugadores portaron el uniforme oficial de la franquicia, con el emblema del Super Bowl LX visible en el costado derecho. Al igual que sus rivales, gran parte del plantel vivirá su primera experiencia en el llamado “gran juego”.
Instalados ya en California, ambos equipos iniciarán una semana intensa de actividades, conferencias y compromisos mediáticos, aunque con la intención de mantenerse al margen del ruido habitual que rodea al evento más importante de la NFL.
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