Sin daños, sin goles, sin nada; América empata con Puebla

CIUDAD DE MÉXICO.- El gol es un problema para el América, el más claro de todos. Y por más soluciones que busca, los errores no se van de sus delanteros: falla Oribe, Cecilio y lo mismo Renato Ibarra, a pesar de dominar los partidos como ayer ante el Puebla. Empate a cero entre las Águilas y La Franja, después de varios errores en el área; el primero en este torneo, en el que los locales registran su peor arranque en los últimos años con siete de 18 puntos posibles.

En principio, los poblanos buscaron la sorpresa. Apostaron al contragolpe y esperaron un error, al verse acorralados en su cancha. En uno de esos intentos, Agustín Marchesín se equivocó, regaló un tiro libre cerca de la portería y tuvo que reaccionar al instante, para desviar el remate de Pedro Canelo que llevaba dirección de gol.

De aquel primer susto, las Águilas se repusieron. Y con individualidades por las bandas lograron la respuesta, perdiéndose una ocasión clarísima con Oribe, que voló su disparo, luego de una gran escapada de Cecilio que lo dejó solo para rematar. El Cepillo tuvo la revancha tiempo después, pero entonces Cristian Campestrini salió a achicarlo en un mano a mano y tapó su disparo. Dos errores en menos de 15 minutos, en un momento en el que el Puebla estaba revuelto.

Después, la presión y los gritos desde el banquillo de Cardozo surtieron efecto. Y así encontró la Franja su mejor momento en el partido, con dos contragolpes de Canelo que atajó bien Marchesín tanto por aire como por tierra.

Pero la más clara vino en el complemento, cuando Cristian Esparza remató desde fuera del área y estrelló el balón en el poste, quedándose cerca de quebrar el empate. Entretanto, el América se fue quedando sin ideas, con los gritos de fondo de «¡Fuera La Volpe!» por parte de su afición y varios centros que dejaron de tener peligro.

Hacia el final, con apenas un delantero fijo, los poblanos generaron más, tanto por las bandas como en la recuperación de la pelota. Con eso les bastó para cerrar el candado, quedándose con un punto en el Estadio Azteca, donde las Águilas empezaron a sentir la impaciencia de su gente.

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