Una mamá de Grandes Ligas

Excélsior / TodoNoticias

CIUDAD DE MÉXICO.El niño Adrián González prometía un regalo a su mamá de la mejor forma que lo podría hacer: “Ves aquel árbol, por ahí me la voy a volar”. Ya en el partido, al más puro estilo de Babe Ruth, el infante cumplía su palabra con un tremendo  toletazo de cuatro esquinas con dedicatoria especial para doña Alba.

El ritual infantil lo trasladó a  las Grandes Ligas, en donde ha pegado cinco cuadrangulares en 10 de mayo, dos en 2011.

“Adrián siempre ha sido muy cariñoso como todos mis hijos. Él  nació días antes del Día de las Madres ( 8 de mayo) por lo que fue un momento muy especial, además  es el más chico de los tres ( junto a David y Édgar)”, dice en entrevista Alba González, madre del ahora estrella de los Dodgers.

La vida de la familia González, encabezada por el papá David,   siempre ha estado ligada con el beisbol. Las anécdotas acumuladas en el camino de sus hijos, Adrián y Édgar, para llegar a Grandes Ligas, le motivó para publicar un libro.

“A mí siempre me ha gustado escribir. Además, estoy de acuerdo cuando se dice que una mujer no está completa hasta que siembra un árbol, tiene un hijo y escribe un libro.  Hace diez años comencé a escribir este libro que se llama, –Sólo llega uno en un Millón, son recuerdos desde que mis hijos iniciaron en las ligas infantiles. Mi esposo me decía ve apuntando todo lo que ves porque lo vamos a tratar de desarrollar más adelante”.

La publicación revela grandes momentos y los esfuerzos para llegar a Grandes Ligas.

“Yo le decía a mi esposo: ‘No los lleves tanto al beisbol porque no le van a poner ganas a la escuela y yo quiero que sean ingenieros. Entonces me respondió: ‘¡sabes cuánto gana un ingeniero y sabes cuánto gana un beisbolista?’ pues ahí me desarmó, lo bueno es que en Estados Unidos sino sacas buenas calificaciones no te dan chance de jugar y eso nos ayudó mucho”.

La señora buscó que el libro fuera un texto ligero, que lograra cautivar y contar su paso por las ligas de beisbol de San Dieo y Tijuana, donde crecieron sus hijos.

En un capítulo recuerda una biografía escolar que redactó Adrián González, a los 12 años, en 1994.

“Mis planes a futuro son llegar  a ser un gran beisbolista profesional y ganar mucho dinero. Me gustaría jugar con los Padres de San Diego y algún día poder llegar al Salón de la Fama. Sé que es un poco difícil, pero trataré de lograrlo”, escribió en esa clase Adrián, quien ahora es el beisbolista mexicano mejor pagado en la historia.

“Quiero que mi hijo llegue al Salón de la Fama y tiene  posibilidades”, recalca la señora González.

“Siempre ha sido muy disciplinado, no fuma, no toma y come lo que le manda su nutriologa. Además hace mucho ejercicio, cuando todos están de vacaciones él sigue trabajando.

“Ahorita está lesionado, pero en 17 años no había tenido un problema que le evitara seguir jugando. Desde el primer momento que se presentó la lesión en el codo el doctor le dijo que tenía que descansar por 20 días, pero Adrián no hizo caso porque quería jugar con México el Clásico Mundial.”

En el capítulo 31, titulado “La fe mueve montañas”, la señora González relata otro memorable momento.

Adrián tenía 15 años y jugaba en la High School con los Titanes de la Eastlake. El pitcher rival de esa tarde era un destacado prospecto, por lo que en el partido estaban presentes varios scouts y medios de comunicación.

Ante la cantidad de fotografías  que le tomaban al lanzador y a otros jugadores, Alba González, como buena mamá, pidió que también consideraran a su hijo.

Tres años después, se realizó el Draft de las Ligas Mayores y el reportero del Star News de San Diego, publicó aquella anécdota.

“En una fría tarde de otoño, una madre indignada porque no le tomaban fotos a su hijo vino a reclamarme y me dijo: ‘Tómele fotos que será seleccionado para las Ligas Mayores’. Cuánta  razón tenía, se trata nada menos que de Adrián González, quien resultó  ser la primera selección del Draft”.

Aunque en esta ocasión Alba González no recibirá un jonrón de Adrián como regalo por el Día de las Madres, su hijo menor la invitó para convivir en familia el próximo domingo en Los Ángeles.

Me invitaron para ir a ver bailar a mi nieta Brianita, quien baila hermoso y también juega softbol.

“Aunque ahora no podrá jugar por la lesión, vamos a estar felices porque tendremos la oportunidad de convivir en familia”.

Por lo pronto, hoy que se festeja el Día de las Madres, la señora Alba puede presumir de un lugar en el Salón de la Fama.

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