Editoriales

Jamlet Política | Eleazar de Ávila Pérez | Las gallinas de arriba siempre ensucian

Me encanta la altísima mediocridad de los debates nacionales. Ahora mismo, amanecimos con la necesidad de hablar de una No Reforma Electoral, porque la misma, no es más que un remiendo de mal gusto donde los mexicanos y el federalismo nuevamente hemos sido agarrados a patadas, a puñaladas romanas.

Primero en el Senado y ahora –sucedió o está por suceder– en la Cámara de Diputados donde recortar la libertad de los estados en el funcionamiento de sus congresos, sus dineros y se meten con el artículo 115, en un tema que bien parece de decreto emanado de las ocurrencias de La Chingada.

Y en ello, son cómplices todos los partidos políticos: los que chantajearon a Morena y los de oposición que no tienen gallardía de cambiar su narrativa por algo que es muy sencillo. En la ignorancia ganan todos, menos los de abajo cuya mejor melodía es balar, balar y balar.

Pero bueno, en el resumen presidencial la doctora Claudia Sheinbaum ya acotó: “Se aprobó el plan B en la parte que tiene que ver con los privilegios y es la parte que más nos importaba porque es el recurso público”.

“Que los impuestos de la gente no se vayan para pagarle el seguro de gastos mayores a los consejeros o consejeras del INE, salas superiores, Oples; que los impuestos de la gente no se vayan a pagarles bonos especiales a consejeros y ganen máximo lo que gana la presidenta. Esos ahorros van a ser destinados a salud, educación, programas de bienestar”.

Por supuesto que también vemos la otra parte de la moneda, en la que muchos imaginan que la Presidenta de México llega a donde quiera llegar y decir inteligentemente aquella frase épica de “nos fregaron, señor Presidente”.

Obviamente porque el otro tema era fingir demencia y ponderar: “Otro tema era la revocación de mandato, esa parte no fue aprobada; desde mi perspectiva probablemente los partidos tenían temor de que la presidenta vaya en la boleta y, no haciendo campaña, fueran a tener unos partidos más votos que otros, aunque en realidad no tiene razón. Una cosa es la revocación y otra cosa es la votación para diputados, senadores”.

Brillante… diríamos.

Pero ese es otro asunto, que en el tema de hoy cualquiera que haya jurado ser representante popular de sus estados, de sus municipios, de sus entidades desde el Congreso local o el del orden federal, pueden ser recriminados.

Patearon al federalismo, un deporte donde lo que menos importa es la opinión que solamente fue propaganda en 2024, con una ventaja: los de abajo, la mayoría de los 100 millones de votantes no entienden, no comprenden, no les interesa, no están educados para entender, comprender y procesar por qué son como son y por qué están como están.

En el paquete van todos, hombres y mujeres cuyos intereses se han divorciado de quien les tachó el rostro y el logo en las urnas.

Si las entidades en su autonomía quieren tener 500 regidores y tirar el dinero en sus congresos es federalism, es memocracia; sin embargo, esa es otra historia que los legisladores, chiquitos y grandotes de poder, no tienen a sus votantes en prioridad.

El asunto es que el Plan B de la No Reforma Electoral va, y ahora en el parque la nueva realidad pitera indica lo siguiente y se aguantan:

Recortes presupuestales a los congresos locales y al Senado, con un límite de hasta 15 regidores en municipios, con la eliminación de prestaciones onerosas –veremos cuáles, ya ven que les valen las recomendaciones superiores–, adiós a los seguros privados con recursos públicos, además de los ajustes salariales a los servidores públicos en todos los niveles.

Por cierto, el artículo 115 empolvado, pateado estos días, reza que “los estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, democrático, laico y popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre, conforme a las bases siguientes”.

Y, sin embargo, la regla superior a través de la historia cita que quien puede lo más puede lo menos o, como dirían en mi rancho, “las gallinas de arriba ensucian a las de abajo”.

Carlos Ramírez en Zona Franca publicó esta maravillosa síntesis citando a Octavio Paz en 2017: “Tres fuerzas nefastas se han confabulado para producir este colosal disparate que hoy es México” y el “crecimiento frenético y canceroso de la ciudad”:

“El centralismo político, económico y cultural”, “el espíritu de lucro de los empresarios e industriales de la construcción” y “la megalomanía de los últimos gobiernos”. Los tres tuvieron efectos negativos: hacinamiento humano contranatural, “especulación urbana desenfrenada e inescrupulosa” y “Babilonias de cemento del tamaño de su vanidad”.

Y les doy la fuente: https://zonafranca.mx/sin-categoria/octavio-paz-1985-2017-centralismo-megalomania-y-lucro-mas-corrupcion/.

Nostra Política.- 28 de marzo no se olvida…

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