Editoriales

La ruta de la garnacha y la hermana del gober | David Ed Castellanos Terán

La diferencia entre administrar y gobernar comienza a notarse cuando los datos sustituyen al discurso, y aunque al interior del Ayuntamiento de Tampico hay vertientes que siguen luchando por espacios de cara a la próxima contienda electoral. La gestión de Mónica Zacil Villarreal Anaya toma una ruta escabrosa para los menos atrevidos, la del terreno de las cifras, metas y obra ejecutada.

Si gobernar siempre “es un problema”, provocar un balance, hasta ahora concreto, es sin duda alguna un acierto.

— 38 espacios públicos rehabilitados en menos de dos años: parques, plazas, monumentos y áreas verdes.

— Meta oficial: 100 parques durante el periodo constitucional.

— 1 parque más entregado: el recreativo “Baby Pérez”, en la colonia Jesús Elías Piña, recientemente rehabilitado de forma integral.

Todo eso, en términos de política pública, implica intervenir, en promedio, más de un espacio cada dos semanas.

Pero, a ese ritmo, agregué la siguiente proyección inmediata:

— 12 campos de fútbol en proceso de rehabilitación bajo el programa “Mundial Social”.

— 15 canchas de basquetbol que serán equipadas con tableros y redes de uso rudo.

—Participación empresarial directa en la donación de equipamiento deportivo, y esto, en términos más coloquiales, se llama confianza.

Entonces, no solo es un tema de números, de cantidades; es un trazado pensado en el fortalecimiento de la infraestructura deportiva como herramienta de cohesión social y contención del delito, es decir, atacar desde la raíz.

Pero, ey, en la obra pública básica, los números también son precisos, y muchos los observadores:

Colonia México

— 82.60 metros lineales de pavimentación (calle Quintana Roo).

— 53 años de rezago atendidos.

— 2,953,369 pesos de inversión, del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS).

Eso no lo es todo… Colonia La Arboleda

— 157 metros lineales de pavimentación (calle Sauce).

— Más de 40 años de rezago.

— 4,945,491 pesos de inversión, del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios y de las Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal (FORTAMUN).

—Reposición total de líneas de agua potable y drenaje sanitario.

En conjunto, ambas obras representan:
— 239.6 metros lineales pavimentados.

— 7,898,860 pesos ejercidos.

—Hasta cinco décadas de rezago corregidas en dos intervenciones.

Ese es el punto: no son megaproyectos, pero sí rezagos históricos resueltos con precisión presupuestal, pero, sobre todo, con voluntad.

Aunque en política la memoria es corta, no hay duda de que estas cifras van a pesar más que cualquier narrativa, y es que resolver una demanda de 53 años no es un argumento: es un antecedente, y este tomará fuerza en los siguientes meses.

Sí, claro, bajo esa lógica, ya comienza a configurarse un fenómeno político silencioso. Sin campañas formales, pero con indicadores acumulándose; cada vez es más frecuente escuchar —en sectores empresariales, sociales y políticos— una hipótesis que ya no parece lejana: la continuidad.

En la intimidad… Ah, pero la aritmética política también se juega en el Cabildo, y comenzaron a darse con todo.

El regidor Juan Pizaña asumió esta semana un rol sin matices, ni titubeos: defensor abierto de los gobiernos de la Cuarta Transformación. Lo hizo con una narrativa estructurada y con señalamientos directos, uff, duro, seco.

Como vocero institucional, respaldó la conducción nacional de Claudia Sheinbaum Pardo y la estatal de Américo Villarreal Anaya, pero el dato político está en otro lado: dirigió un posicionamiento frontal contra el panista Mon Marón.

Los números, otra vez, fueron el eje del golpe, y sacudió la trayectoria de Mon, sí, el coordinador de los regidores panistas en el Cabildo de Tampico.

Pizaña subrayó, muy al estilo de los gobiernos emanados de la 4T, le hizo un pase de lista.

— Paso por el Congreso local: sin resultados visibles, ni posicionamientos en pro de la infraestructura hídrica.

— Participación en COMAPA: sin cuestionar como integrante del Consejo, ni exigir la corrección en drenajes colapsados.

— Un año de Cabildo: presencia política cuestionada, coordinador sin coordinar más que la ruta de las garnachas.

Sí, el profe Pizaña la macaneó hasta sacarla del parque. No solo le puso el acento a la “o” de Marón, contrastó el pasado panista con el presente “transformador”: gestión documentada contra señalamientos tardíos.

Se puso bueno el tema en Tampico, donde la disputa ya no gira únicamente en torno a quién habla más fuerte, sino a quién puede sostener lo que dice con datos. Y en ese terreno, la diferencia comienza a hacerse evidente.

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