Editoriales

Más lejos el porrismo | David Ed Castellanos Terán

Hay decisiones que, lejos del estruendo mediático, empiezan a delinear un rumbo de largo aliento. Una de ellas es la manera en que la Universidad Autónoma de Tamaulipas está reconfigurando su oferta educativa para el ciclo otoño 2026.

Más de 90 programas académicos, 26 unidades escolares, presencia en el norte, centro y sur del estado, y una modalidad a distancia que rompe fronteras geográficas y económicas. Lo relevante es el mensaje de fondo: la universidad pública está intentando volver a dialogar con la realidad social, productiva y tecnológica de Tamaulipas.

Durante años, la educación superior en la entidad fue acusada —a veces con razón— de formar profesionistas desconectados de su entorno inmediato. Hoy, la ampliación estratégica de la oferta de la UAT parece responder a una lectura distinta del territorio. En el norte, donde el dinamismo fronterizo exige perfiles ligados al campo tecnificado, la logística, la contabilidad y la salud mental, aparecen nuevas ingenierías y licenciaturas. En el sur, históricamente industrial y portuario, se apuesta por ciencia de datos, inteligencia artificial, desarrollo sostenible y salud especializada. En el centro, se refuerzan disciplinas vinculadas al ordenamiento urbano y a la producción agropecuaria sustentable.

Gracias a que llegó sin rencores, odios, ni filias. Bajo la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado, la UAT ha optado por un crecimiento que no luce espectacular en el discurso, pero sí consistente en el diseño institucional: ampliar cobertura sin perder pertinencia, diversificar programas sin vaciarlos de contenido, y ofrecer alternativas en línea para una generación que estudia y trabaja al mismo tiempo, muchas veces por necesidad y no por elección.

La apertura del registro de aspirantes para el nuevo ciclo escolar confirma que la universidad sigue siendo uno de los principales mecanismos de movilidad social en el estado. En un Tamaulipas marcado por la desigualdad regional, por la migración y por la precariedad laboral, el acceso a la educación superior pública no es un privilegio: es una disputa cotidiana.

Es tiempo de que la sociedad este preparada para acompañar este esfuerzo con políticas públicas que garanticen permanencia, calidad y empleabilidad. De poco sirve formar ingenieros en inteligencia artificial si el ecosistema productivo no los absorbe; de poco sirve formar profesionales de la salud si los sistemas locales siguen siendo frágiles. Universidad y Estado, aquí, están condenados a entenderse.

En la intimidad… Mientras la academia ajusta su brújula, otro frente estratégico empieza a tomar forma. Como resultado de una gira de trabajo en la Ciudad de México, el secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas, Walter Julián Ángel Jiménez, encabezó la firma de un convenio de colaboración con la empresa Motores Limpios, un acuerdo que apunta directamente a uno de los grandes debates del presente: la transición energética.

No es un convenio menor. La electromovilidad no sólo implica cambiar motores de combustión por eléctricos; implica construir cadenas de valor, formar capital humano especializado, generar empleos mejor remunerados y, sobre todo, reducir una dependencia tecnológica que históricamente ha limitado la soberanía industrial del país.

Con la participación de representantes del gobierno estatal y del sector empresarial, el acuerdo busca sentar bases para que Tamaulipas no sea únicamente consumidor de tecnología, sino también productor de conocimiento, patentes y soluciones energéticas. La lectura es clara: ubicación estratégica y población preparada son ventajas que sólo se materializan cuando existe coordinación institucional y voluntad política.

Universidad, energía y desarrollo no son temas aislados. Son piezas de un mismo rompecabezas. Y si algo queda claro en este momento de definiciones es que el futuro de Tamaulipas no se resolverá con discursos grandilocuentes, sino con decisiones técnicas, planeadas y sostenidas en el tiempo. Ahí es donde, silenciosamente, se está jugando lo verdaderamente importante.

davidcastellanost@hotmail.com

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