Las principales agencias federales de Estados Unidos, incluido el FBI, el Departamento de Estado y el Pentágono, han instruido a sus empleados a ignorar la reciente orden de Elon Musk, quien exigió a los trabajadores federales justificar sus logros semanales bajo la amenaza de perder sus empleos.
El requerimiento de Musk, emitido a través de un correo masivo el pasado sábado, estableció un plazo de 48 horas para que los empleados informaran cinco logros específicos de la semana anterior. Musk, quien recientemente fue designado jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) por el presidente Donald Trump, advirtió que la falta de respuesta sería considerada una renuncia.
Resistencia dentro del gobierno
Varios funcionarios de alto rango han rechazado la directiva de Musk. Kash Patel, director del FBI y aliado de Trump, instruyó a los empleados de la agencia a ignorar la solicitud. “El FBI llevará a cabo sus propias revisiones de desempeño según sus procedimientos internos”, señaló en un comunicado.
Por su parte, Tibor Nagy, subsecretario de administración del Departamento de Estado, indicó que el liderazgo de la agencia respondería en nombre de sus trabajadores. En una postura similar, el Pentágono pidió a su personal “pausar” cualquier respuesta a la solicitud de Musk.
Críticas y posibles consecuencias legales
El senador republicano Mike Lawler cuestionó la legalidad de los despidos masivos y advirtió sobre posibles desafíos judiciales. Organizaciones sindicales ya han amenazado con demandas para proteger los derechos de los empleados federales.
Mientras tanto, Trump se ha burlado de la resistencia burocrática a través de redes sociales, compartiendo memes en los que ridiculiza a los empleados gubernamentales.
Impacto en la administración federal
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, la Casa Blanca y DOGE han impulsado despidos masivos dentro del gobierno federal, afectando a empleados de agencias como Asuntos de Veteranos, Defensa, Salud y el Servicio de Parques Nacionales. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que cientos de miles de trabajadores han sido impactados por estos recortes.
Musk ha defendido su medida como una estrategia para eliminar la ineficiencia en el gobierno. Sin embargo, hasta ahora no ha presentado pruebas sobre sus afirmaciones de fraude en la administración pública.
Líderes demócratas han condenado la situación, acusando a Trump y Musk de fomentar el caos para distraer a la opinión pública de problemas económicos. “Elon Musk está llevando una motosierra al gobierno sin ninguna base legal”, denunció el senador Chris Van Hollen.
La polémica sigue creciendo, y expertos advierten que esta confrontación podría derivar en una crisis institucional sin precedentes.