De exmodelo a primera dama de EU

WASHINGTON.- Melania Trump será una primera dama indudablemente atípica, la segunda nacida fuera de Estados Unidos y una de las pocas exmodelos, pero sin embargo busca desempeñar el papel de la manera más tradicional posible.

De 46 años e imponente belleza, Melania es la antítesis de su marido, Donald Trump, en cuanto a personalidad se refiere: es extraordinariamente discreta, siempre mantiene un tono sosegado y evita a toda costa verse involucrada en polémicas.

En la incendiaria campaña de Trump, con quien se casó hace 11 años, se ha mantenido lo más alejada posible de los focos, cediéndole el protagonismo a Ivanka, hija del primer matrimonio del multimillonario. Solo ha dado un mitin y en la última semana de campaña, para pedir el voto de las mujeres en el estado decisivo de Pensilvania.

Midiendo al máximo sus palabras, todo lo contrario a lo que acostumbra a hacer su marido, Melania se ha presentado en las escasas entrevistas que ha concedido como una mujer devota de su familia y que mantendría un papel muy tradicional.

Su “causa” –todas las primeras damas han tenido una– serían “los más necesitados, sobre todo las mujeres y los niños”, pero reservaría tiempo para dedicarse al único hijo del matrimonio, Barron, de diez años, y a apoyar a su esposo.

Para muchos es una paradoja que Trump, quien ha escandalizado fuera y dentro del país con su retórica xenófoba y ultranacionalista, pueda llevar a la Casa Blanca a la única primera dama nacida fuera de EU desde la esposa del expresidente John Quincy Adams, que era británica.

Melania Knauss creció en un modesto apartamento de un pueblo cercano a Sevnica (Eslovenia), que entonces formaba parte de la República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY), disuelta en 1992 con la Guerra de los Balcanes.

Tras comenzar su carrera de modelo en Milán y París, se mudó a Nueva York en 1996. Cinco años más tarde obtuvo la residencia permanente y en 2006 se naturalizó estadunidense.

Ése es un momento de su vida que recordó, entre una gran ovación, en su discurso de la Convención Republicana de Cleveland. No se extendió sobre sus orígenes como inmigrante, pero sí recalcó los valores de esfuerzo y honestidad que le inculcaron sus padres.

En otras ocasiones, cuando se le ha preguntado qué opina de los comentarios de su marido sobre los inmigrantes, ha subrayado siempre la diferencia con quienes llegan a Estados Unidos de manera irregular: ella siguió “las reglas”, respetó “la ley”.

Melania es extremadamente cuidadosa a la hora de hablar sobre su vida matrimonial con Trump, a quien conoció en una fiesta de la Semana de la Moda de Nueva York en 1998.

“Los dos somos muy independientes. Yo le dejo ser quien es y él me deja ser quien soy. No intento cambiarlo, es un adulto”, explicó en febrero en una entrevista con CNN.

Malania Trump/Foto Archivo

1.  Melania Trump empezó su carrera como modelo cuando tenía 16 años. Trabajó en Milan y París antes de instalarse en Nueva York en 1996, y llegó a aparecer en las portadas de revistas de ‘Harper’s Bazaar’, ‘GQ’, ‘Vanity Fair’ Italia e incluso en la portada de ‘Vogue’ tras su boda con Donald Trump.

La Primera Dama de EU/Foto Archivo

2. En enero de 2005, Melania Knauss se casaba con Donald Trump, y asumía su apellido como propio, en un enlace celebrado en Palm Beach. Para la ocasión, a la que asistió el matrimonio Clinton, la modelo hoy convertida en primera dama escogió un vestido recargado de Christian Dior, que se calcula costaba 125 mil dólares.

Melania y Donald/ Foto Archivo

3. Cuando saltó a la fama por su relación con el magnate Donald Trump, Melania Knauss lucía una larga melena negra que acentuaba sus facciones y sus ojos azueles. Con el paso del tiempo, ha ido suavizando el color del pelo. En la imagen, en un desfile de Óscar de la Renta celebrado en Nueva York en febrero de 2004.

Melania Trump/ Foto Archivo

4. Melania Trump, ya desde hace años, acostumbra a completar sus estilismos con abrigos hasta las rodillas y con hombreras. En la foto, Melania en la Gala del Met del 2012.

5. Hoy Melania lleva el pelo largo, con algunos reflejos rubios y un maquillaje sobrio. Su color preferido es el blanco y le encantan los ‘stilettos’ altísimos.

Melania con vestido corte lápiz/ Foto Archivo

6.Melania con un vestido en corte lápiz. Esta clase de corte es su preferido, ya que define su figura y resalta sus curvas aportando a la vez sobriedad.

Trump y Melania/Foto Archivo

7. El vestido que utilizó en la Convención Republicana fue uno de sus grandes aciertos. El atuendo se agotó en menos de 24 horas. Era un diseño nupcial de la firma Roksanda y en el portal de Net-a-Porter se vendía por 1.897 dólares.

Melania Trump/Foto Archivo

8. Este fue uno de sus atuendos más polémicos: la blusa fucsia que utilizó en el segundo debate entre los entonces candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Melania vistió una blusa firmada por Gucci que costaba más de mil dólares. Sin embargo, la polémica surgió debido al nombre que la firma le dio a la prenda ‘pussy bow’. Justo días antes ‘The Washington Post’ divulgó un vídeo grabado en 2005, en el cual el magnate dijo que las mujeres lo dejaban hacer cualquier cosa, inclusive agarrarlas por sus genitales (“Grab them by the pussy”).

Melania Trump/Foto Archivo

9. Melania es conocida por escoger sus propios modelos sin necesidad de la ayuda de un estilista. Para el día de las elecciones presidenciales escogió un vestido diseñado por Michael Kors y un abrigo de Balmain, según confirmó su portavoz. El abrigo color camel de Balmain es de lana virgen, costó 3.669 dólares y pertenece a la colección de otoño de la firma.

Trump y Melania/Foto Archivo

10. Sus años en la industria de la moda le han dado a Melania Trump un sentido de glamour que ha mostrado durante toda la campaña presidencial de su esposo. Se le ha visto llevar elegantes americanas, pantalones hechos a medida y vestidos que se han agotado en horas. En la imagen, ya sabiéndose primera dama, apareció por primera vez en público con un mono blanco impoluto de manga asimétrica de Ralph Lauren.

spot_img
spot_img
spot_img