TN/Tampico, Tamaulipas.
La reciente detección de casos de gusano barrenador en el sur de Tamaulipas estaría relacionada con el ingreso irregular de ganado por la frontera sur del país y con la limitada capacidad operativa del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), debido a la falta de recursos económicos, advirtió el ganadero Gonzalo Alemán Migliolo.
El productor señaló que, si bien Senasica presta un servicio fundamental para la sanidad animal, carece de un esquema financiero sólido que le permita actuar con rapidez ante emergencias sanitarias.
“Ellos prestan un servicio, pero necesitan recursos. Lo ideal sería que pudieran cobrar oficialmente por ese servicio, con autorización del Congreso de la Unión, para poder moverse rápido y atender este tipo de situaciones”, expresó.
Alemán Migliolo, recordó que en legislaturas pasadas se intentó establecer una cuota sanitaria mínima al ganado de exportación -de alrededor de 10 dólares por cabeza-, lo que habría permitido generar un fondo importante para fortalecer la vigilancia y prevención.
“Estamos hablando de millones de cabezas que exporta México a Estados Unidos; imagínese la cantidad de recursos que se pudo haber reunido. Pero hubo presiones muy fuertes de grandes organizaciones económicas y el proyecto se vino abajo”, afirmó.
El ganadero y también ex diputado federal por el PRI (2003-2006) consideró que la actual apertura de la frontera sur facilitó el ingreso de ganado sin el debido control sanitario, lo que explicaría la aparición de los primeros casos.
“Nos preguntamos de dónde llegaron los casos y es lógico: del ganado que entró por la frontera sur, ganado que no se detectó a tiempo”, sostuvo.
Indicó que autoridades federales ya anunciaron el reforzamiento de acciones en municipios como Altamira y González, donde se han confirmado al menos tres casos, y en donde, a través de la dispersión de mosca estéril se intenta frenar la propagación de la plaga, así como en el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz.
No obstante, advirtió que mientras continúe cerrada la frontera con Estados Unidos para la exportación de ganado, las pérdidas económicas para el sector seguirán siendo severas.
“Si estuviéramos exportando, el kilo de becerro se pagaría entre 220 y 250 pesos. Hoy lo estamos vendiendo a 80 pesos el kilo. Imagínense la diferencia. Esto le pega al productor, al sector social, a todos”, concluyó.
Información: Erik Huerta

