Balaceras en penal paralizan comercios, escuelas y operación gubernametal

Ricardo Galindo/TodoNoticias

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- No hay peor espera que la que no se sabe qué va a pasar, así, los familiares de internos del penal de Ciudad Victoria viven horas interminables, desde que ayer al filo de las 4 de la tarde comenzó el enfrentamiento al interior de la penitenciaría, el cual arrojó un saldo fatal de 4 muertos y 6 heridos, entre ellos efectivos de la Policía Estatal.

Desde que la refriega inició, se apostaron a las afueras del penal, primero con desesperación, que conforme pasaban los minutos se iba convirtiendo en angustia, en terror, al oír el ininterrumpido intercambio de fuego, vivieron una pesadilla que parecía no tener final.

La Parroquia de San Isidro Labrador, al frente del penal, se convirtió en refugio de decenas de familiares, quienes la noche de ayer tocaron sus puertas y no encontraron respuesta, por lo que tuvieron que pasar la madrugada a los pies de su portón y en sus resquicios, contando los minutos, sólo viendo pasar los efectivos policiales, las patrullas y las ambulancias que entraban y salían.

La vida cotidiana en los alrededores de la cárcel también se trastocó, desde que ayer la movilización policiaca rompió una calma agarrada con alfileres desde la fuga de reos el pasado 22 de marzo.

Escuelas, comercios, oficinas gubernamentales, todo se interrumpió de golpe. Se habla de que desde al mediodía se había girado instrucción por parte de las autoridades de cerrar negocios, terminar el horario escolar en los al menos 4 planteles cercanos a la cárcel, y concluir labores en las oficinas del DIF, SNTE, Parque Tamatán, Zoológico. Actividad que hasta esta hora sigue interrumpida pues todo el movimiento se centra en la puerta del penal, en sus alrededores, afuera, adentro.

El dolor en los rostros de quienes son madres, hijas, esposas, hermanas, amigas, es evidente, los ojos vidriosos de tanto llorar, la expresión demacrada de tanto pensar y darle vueltas al asunto, y al final una sola petición: ver a sus familiares, saber qué es lo que pasa ahí adentro.

María es una de estas mujeres, la que escogió la parte contigua de la iglesia para sufrir callada, sin aventarse a las patrullas, sin injuriar a los policías, sin consignar contra las autoridades, pero que está igual de preocupada que las otras mujeres que expresan su dolor de una manera furiosa.

Su hijo está recluido en este penal y relata que desde ayer espera noticias de él sin recibir una sola. Que en situaciones pasadas como la fuga o el motín posterior, les habló a ella y a su esposo para avisar que estaba bien, sin embargo, esta vez el teléfono no ha sonado para aliviar esta angustia interminable. Además, dice, no se va a ir hasta tener noticia de su hijo.

Otra madre de un interno, María Cortez, apenas y puede hablar entre sollozos pues dice que es la primera vez que vive esta pesadilla de no saber de su hijo y comenta que lo vivido, ayer no lo había experimentado pues en la fuga y motín recibió pronto noticias de él.

Así, esta es la tónica hasta el momento a las afueras del penal, en donde algunas mujeres han intentado derribar la reja de la puerta principal de la cárcel, en medio de un ambiente de tensión que se siente y se respira entre desmayos, pedradas, empujones y gritos.

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